miércoles, 8 de julio de 2026

Raymond Queneau: La jugarreta del marfil

LE TOUR DE L’IVOIRE

 

À l’abri des chênes couverts de vermine

Des chênes couverts de la vermine des morts

Ombre violette séparant la déchéance des horizons

Depuis la naissance de l’homme

À l’abri des arbres on ne rend pas la justice

Car la justice est une orfraie

Qui vagit la nuit pour endormir les chambres pleines d’amour

Les chambres mortelles aux enfants nouveau-nés

Déguisée elle tend une main insalubre

Aux pauvres qui désespèrent de la noirceur des murs

Les gardes-chiourme rugissent de joie en suçant des menottes

Plus glacées qu’un clocher d’église

La foule se rue il le faut déjà prévoir vers les bals dits populaires

La justice la justice

Elle finira bien par s’étrangler en toussant

Chat perdu derrière un trottoir gluant

Fenêtre lamentable ne s’ouvrant que pour s’éteindre

Les lueurs qui se frôlent le long des corps imprévoyants

Demandent le chemin en pleurant le long des réverbères

Pendant que les agents deviennent chauves

Que les vitraux des chapelles s’anéantissent

Sous la pression des mains moites des femmes qui ne furent jamais vierges

Et qui pour tout boulevard ne fut qu’une passion

Demander le chemin on ne répondra pas

Épaules exilées dans les nuits sans fin

Mines d’ombres étranglées

Des astres jaillissent par étincelles des vagues lointaines

Il pleut à perdre haleine

Un épervier bondit danseur désorienté

L’espace se meut avec souplesse au-dessus des forêts métalliques

D’où s’envolent des corbeaux musiciens aux froides destinées

Par-delà la palpitation rapide des landes

Clouées au sol par les menhirs

Épouvantails de nuages ébauchés ou mourants

Par-delà les virginités dépolies des déserts où s’endort le soleil

L’ennui de ce jour s’est assis

Couvert de secondes comme un prêtre de poux

La carcasse de ces monstres s’est effondrée

De sa poussière s’échappent des oiseaux blancs et dorés

Joie des plumes rapidité des ailes

Traîne de joyaux évadés des yeux des amoureuses

Flemmes exaltées nuques transparentes

Seins de douceur torses d’étoiles

Vigilants gardiens de l’aube caressante

L’aube cristalline l’aube perpétuelle

Panthère au poil bleu

L’amour naît des rencontres une pieuvre mange

Une chouette parfumée abrite de son aile

Les fantômes ironiques et les amis du crime

Les pentes noircies du devoir s’émiettent au tremblement de la fatigue

Encore une fois le crépuscule s’est dispersé dans la nuit

Après avoir écrit sur les murs : DÉFENSE DE NE PAS RÊVER

 

RAYMOND QUENEAU

La Révolution surréaliste, octobre 1927

 

LA JUGARRETA DEL MARFIL

 

Al amparo de los robles cubiertos de parásitos

De los robles cubiertos de los parásitos de los muertos

Sombra violeta que separa el deterioro de los horizontes

Desde el nacimiento del hombre

Al amparo de los árboles no se imparte justicia

Porque la justicia es un quebrantahuesos

Que lloriquea por la noche para adormecer las habitaciones llenas de amor

Las habitaciones mortales de los niños recién nacidos

Disfrazada tiende una mano insalubre

A los pobres que se desesperan ante la oscuridad de las paredes

Los carceleros rugen de alegría mientras chupan las esposas

Más heladas que el campanario de una iglesia

La multitud se abalanza hay que preverlo ya hacia los bailes llamados populares

La justicia la justicia

Acabará estrangulándose al toser

Gato perdido tras una acera pegajosa

Ventana lamentable que sólo se abre para apagarse

Los resplandores que se rozan a lo largo de los cuerpos imprevisores

Preguntan por el camino llorando junto a las farolas

Mientras los agentes se quedan calvos

Y los vitrales de las capillas se destrozan

Bajo la presión de las manos húmedas de las mujeres que nunca fueron vírgenes

Y para las cuales por cualquier bulevar hubo pasión

Preguntar por el camino no se responderá

Hombros exiliados en las noches sin fin

Rostros de sombras estranguladas

Los uardi brotan en destellos de las olas lejanas

Llueve hasta quedarse sin aliento

Un halcón se lanza bailarín desorientado

El espacio se mueve con flexibilidad sobre los uardia metálicos

De donde alzan el vuelo cuervos músicos de fríos destinos

Más allá de la rápida palpitación de los páramos

Clavados al suelo por los menhires

Espantapájaros de uar esbozados o moribundos

Más allá de las virginidades sin brillo de los desiertos donde se adormece el sol

El aburrimiento de este día se ha sentado

Cubierto de segundos como un sacerdote de piojos

El esqueleto de esos uardians se ha derrumbado

De su polvo se escapan pájaros blancos y dorados

Alegría de las plumas rapidez de las alas

Estela de joyas fugadas de los ojos de las enamoradas

Perezas exaltadas nuchas transparentes

Senos de dulzura torsos de estrellas

Vigilantes uardians del alba cariñosa

El alba cristalina el alba perpetua

Pantera de pelaje azul

El amor nace de los encuentros un pulpo come

Un búho perfumado da cobijo bajo su ala

A los fantasmas irónicos y a los amigos del crimen

Las laderas ennegrecidas del deber se desmoronan ante el temblor del cansancio

Una vez más el crepúsculo se ha dispersado en la noche

Tras haber escrito en las paredes: PROHIBIDO NO SOÑAR

 

Traducción, para Literatura & Traducciones, de Miguel Ángel Frontán