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martes, 31 de diciembre de 2019

Pierre de Ronsard, Nicetas de Remesiana y Francisco Gregorio de Salas: Te Deum Laudamus

PARAPHRASE  SUR LE TE DEUM LAUDAMUS

Ô Seigneur Dieu, nous te loüons
Et pour Seigneur nous t’avoüons;
Toute la terre te revere
Et te confesse. Eternel Pere.

Toutes les puissances des Cieux,
Tous les Archanges glorieux,
Chérubins, Séraphins te prient,
Et sans cesse d’une voix crient :

Le Seigneur des armes est saint,
Le Seigneur des armes est craint;
Le Ciel et la terre est remplie
Du los de sa gloire accomplie.

Les saints Apostres honorez,
Les Martyrs de blanc decorez,
La troupe de tant de Prophetes
Chantent tes louanges parfaites.

L’Eglise est partout confessant
Toy, Pere, grand Dieu tout-puissant.
De qui la Majesté immense
N’est que vertu, gloire et puissance.

Et ton Fils, de gloire tout plein,
Venerable, unique et certain.
Et le Saint Esprit qui console
Les cœurs humains de ta parolle.

Christ est Roy de gloire en tout lieu,
Christ est l’eternel Fils de Dieu,
Qui pour oster l’homme de peine
A pris chair d’une vierge humaine.

Il a veincu par son effort
L’aiguillon de la fiere Mort,
Ouvrant la maison eternelle
A toute ame qui est fidelle.

Il est à la dextre monté
De Dieu, près de sa Majesté,
Et là sa ferme place il fonde
Jusqu’à tant qu’il juge le monde.

Ô Christ eternel et tout bon,
Fay à tes serviteurs pardon.
Que tu as par ta mort amere
Racheté de rançon si chere.

Fay nous enroller, s’il te plaist,
Au nombre du troupeau qui est
De tes esleus, pour avoir place
En Paradis devant ta face.

Las ! sauve ton peuple, ô Seigneur,
Et le beny de ton bon-heur,
Regis et soustien en tout âge
Ceux qui sont de ton héritage.

Nous te bénissons tous les jours,
Et de siecle en siecle tousjours,
Pour mieux celebrer ta mémoire,
Nous chantons ton nom et ta gloire.

Ô Seigneur Dieu, sans t’offenser
Ce jour icy puisse passer,
Et par ta sainte grâce accorde
À nos pechez miséricorde.

Seigneur tout bénin et tout doux,
Respan ta pitié dessur nous,
Ainsi qu’en ta douce clemence
Avons tousjours nostre esperance.

En toy, Seigneur, nous espérons,
T’aimons, prions et adorons;
Car ceux en qui ta grâce abonde,
N’iront confus en l’autre monde.



TE DEUM LAUDAMUS

Te Deum laudamus:
te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem,
omnis terra veneratur.

Tibi omnes Angeli,
tibi Caeli et universae Potestates:
tibi Cherubim et Seraphim,
incessabili voce proclamant:

Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra
maiestatis gloriae tuae.

Te gloriosus Apostolorum chorus,
te Prophetarum laudabilis numerus,
te Martyrum candidatus laudat exercitus.

Te per orbem terrarum
sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae maiestatis;
venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.

Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu, ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.

Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes,
in gloria Patris.

Iudex crederis esse venturus.
Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni,
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari.

Salvum fac populum tuum, Domine,
et benedic hereditati tuae.
Et rege eos, et extolle illos usque in aeternum.

Per singulos dies benedicimus te;
et laudamus nomen tuum in saeculum,
et in saeculum saeculi.

Dignare, Domine, die isto
sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine,
miserere nostri.

Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quem ad modum speravimus in te.
In te, Domine, speravi:
non confundar in aeternum.


TE DEUM LAUDAMUS

A Ti, Dios infinito, te alabamos,
a ti te confesamos Señor nuestro,
y a ti toda la tierra te venera
por Padre Universal, Santo y Eterno.

A ti todos los ángeles postrados,
a ti todos los ámbitos del cielo,
a ti las potestades que criastes,
en la vasta región del universo.

El querubín, y el serafín rendidos,
con inefable voz y acorde acento,
por Santo, Santo, Santo te proclaman,
y Dios de los Ejércitos Supremo.

El dilatado espacio de la tierra,
el admirable giro de los cielos,
de tu infinita majestad y gloria,
cumplida y felizmente, se ven llenos.

El gran coro de apóstoles glorioso,
con el loable número profético,
y el ejército cándido de mártires,
te alaban a una voz y en un aliento.

A ti, por todo el orbe de la tierra,
la Iglesia Universal, como a su centro,
en la fe que te debe, te confiesa
con inmutable espíritu y afecto:

Por Padre de un inmenso poderío,
por Hijo venerado y verdadero,
por Espíritu Santo que procede
del Amor de los dos Divinos Pechos.

Tú eres Rey de la Gloria Jesucristo,
tú eres Hijo del Padre Sempiterno,
que por librar al hombre de la culpa
no rehusastes el Virgíneo Seno.

Tú, venciendo las armas de la muerte,
abriste a todo fiel creyente pueblo
de los antiguos padres y profetas,
el esperado Reino de los Cielos,

Tú, allá en la gloria de tu inmenso Padre
posees a la diestra de su imperio,
sobre todos los Julios venturosos,
el eterno, feliz, glorioso asiento.

En el último día de los siglos,
con alta majestad, en trono regio,
creemos, que vendrás (como lo has dicho)
a juzgar a los hombres, juez severo.

Pedímoste, Señor, que a tus esclavos.
a aquellos infelices, que tú mesmo
con tu preciosa Sangre redimiste,
socorras en sus males y en sus riesgos.

Haz, que entre el santo número de justos,
por la preciosa vida que, sangriento,
en la Cruz te quitó nuestro pecado,
felices en tu gloria nos contemos.

Por tu suma piedad y por tu gracia,
soberano Señor, salva tu Pueblo;
y sobre la heredad, que es sólo tuya,
eche la bendición tu brazo inmenso.

Gobierna, pues, Señor, a tus vasallos,
dirige sus acciones, y sucesos,
y ensalza su poder eternamente
en los dichosos siglos venideros.

Todos aquellos días sucesivos,
que numera la serie de los tiempos,
a ti te bendecimos justamente
y a tus obras, Señor, por tu respeto.

Alabamos también tu Santo Nombre,
aquel a quien se humilla el orbe entero,
ensalzando sus timbres, y blasones,
por siglos de los siglos sempiternos.

Dígnate, gran Señor, que, en este día,
tu gracia puntual en socorrernos
nos guarde de caer infelizmente
en infames ofensas y defectos.

Tú, Señor, que penetras los ocultos,
tú, que ves la maldad de nuestros yerros,
ten piedad de nosotros y perdona
las culpas con que ingratos te ofendemos.

Sea tal tu piedad sobre nosotros,
cual es en nuestra pena y nuestro anhelo,
por la fe de promesas infalibles,
la esperanza, Señor, que en ti tenemos.

Con ella inalterable confianza,
en tu misericordia sólo espero,
creyendo firmemente, que por ella,
no seré confundido en el Infierno.



viernes, 13 de enero de 2012

Pierre de Ronsard: Cielo, aire y vientos...

Pierre de Ronsard nació en el castillo de La Possonière el 11 de septiembre de 1524. A los trece años entró a la Corte como paje del Delfín Francisco y luego del duque D'Orleáns.

En 1535 residió en Escocia y en Inglaterra. Aquel viaje  bien podía haber marcado el inicio de una carrera prometedora en el ejército o en la diplomacia; pero a los dieciséis años una otitis mal curada le produjo una sordera que le cerró definitivamente las puertas del éxito mundano. Recibió la pequeña tonsura de los órdenes sacerdotales menores y, en 1544, entró en el Colegio de Coqueret de París que dirigía el helenista Jean Dorat.

 En Blois, sede de la corte, encontró en 1545, a Cassandra Salviatti quien fue la primera de sus musas. En 1550 publicó los primeros libros de sus Odes. En 1552, la primera edición de Amours

En 1563, Ronsard tomó abiertamente partido en contra de la reforma calvinista publicando su Remonstrance au peuple de France. Durante las guerras de religión, Ronsard, partidario hasta entonces de la tolerancia, apoyó definitivamente el partido católico. 

En 1565, obtuvo el priorato de Saint-Cosme-en-l'Isle en las cercanías de Tours. 
En 1570 conoció a Hélène de Surgères quien le inspiró los Sonnets pour Hélène. La última edición de sus  Obras completas fue publicada en 1584. 

Pierre de Ronsard, gigante de la poesía francesa, murió en su priorato de Saint-Cosme el 27 de diciembre de 1585.




Sonnet

Ciel, air et vents, plains et monts découverts,
 Tertres vineux et forêts verdoyantes,
 Rivages tors et sources ondoyantes,
 Taillis rasés et vous, bocages verts,

 Antres moussus à demi-front ouverts,
 Prés, boutons, fleurs et herbes rousoyantes,
 Coteaux vineux et plages blondoyantes,
 Et vous rochers, écoliers de mes vers!

 Puisqu'au partir, rongé de soin et d'ire,
 A ce bel oeil adieu je n'ai su dire,
 Qui près et loin me détient en émoi,

 Je vous supplie, ciel, air, vents, monts et plaines,
 Taillis, forêts, rivages et fontaines,
 Antres, prés, fleurs, dites-le lui pour moi.



Soneto

Cielo, aire y vientos, llanos y abiertos montes,
 Montículos rojizos y selvas desbordantes,
 Sinuosos ríos y undosos manantiales,
 Cortados bosques y tú, verde boscaje,

 Mohosos antros de puertas entreabiertas,
 Campos, flores, pimpollos, enrojecidas hierbas,
 Laderas como el vino y playas como el oro,
 Y vosotras, rocas, que aprendéis de mis versos.

 Ya que al irme la ansiedad y la cólera decir
 Adiós a sus hermosos ojos no me dejan
 Que de cerca y de lejos mi emoción alimentan,

 Os suplico: cielo, aire, viento, montes y llanos,
 Bosques y selvas, manantiales y ríos,
 Antros, flores y prados: decídselo por mí.

Traducción de Miguel Ángel Frontán.


sábado, 9 de mayo de 2009

Pierre de Ronsard: Ya muy vieja, de noche...


SONNET

Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle,

Assise aupres du feu, devidant et filant,
Direz, chantant mes vers, en vous esmerveillant :
Ronsard me celebroit du temps que j'estois belle.

Lors, vous n'aurez servante oyant telle nouvelle,

Desja sous le labeur à demy sommeillant,
Qui au bruit de mon nom ne s'aille resveillant,
Benissant vostre nom de louange immortelle.

Je seray sous la terre et fantaume sans os :

Par les ombres myrteux je prendray mon repos :
Vous serez au fouyer une vieille accroupie,

Regrettant mon amour et vostre fier desdain.

Vivez, si m'en croyez, n'attendez à demain :
Cueillez dés aujourd'huy les roses de la vie.


SONETO

Ya muy vieja, de noche, a la luz de una vela,

Sentada junto al fuego, hilando y devanando,
Te dirás, sorprendida, mientras cantas mis versos:
Ronsard me celebraba, antaño, cuando hermosa.

Entonces ya no habrá sirvienta que al oirte

Y casi ya dormida en medio del trabajo
Que al escuchar mi nombre no vaya despertando
Y bendiga tu nombre con eternos elogios.

Bajo tierra estaré y fantasma sin huesos

Bajo mirtos umbríos gozaré mi reposo,
Tú serás una anciana junto al hogar doblada,

Lamentando mi amor y tu desdén altivo.

Vive ahora, hazme caso, no esperes a mañana
Recoge desde hoy mismo las rosas de la vida.


Traducción de Miguel Ángel Frontán