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miércoles, 2 de abril de 2025

Ezra Pound y Li Po: Carta de la mujer del mercader del río

 

THE RIVER-MERCHANT’S WIFE: A LETTER

 

While my hair was still cut straight across my forehead

I played about the front gate, pulling flowers.

You came by on bamboo stilts, playing horse,

You walked about my seat, playing with blue plums.

And we went on living in the village of Chōkan:

Two small people, without dislike or suspicion.

At fourteen I married My Lord you.

I never laughed, being bashful.

Lowering my head, I looked at the wall.

Called to, a thousand times, I never looked back.

 

At fifteen I stopped scowling,

I desired my dust to be mingled with yours

Forever and forever, and forever.

Why should I climb the look out?

 

At sixteen you departed

You went into far Ku-tō-en, by the river of swirling eddies,

And you have been gone five months.

The monkeys make sorrowful noise overhead.

 

You dragged your feet when you went out.

By the gate now, the moss is grown, the different mosses,

Too deep to clear them away!

The leaves fall early this autumn, in wind.

The paired butterflies are already yellow with August

Over the grass in the West garden;

They hurt me.

I grow older.

If you are coming down through the narrows of the river Kiang,

Please let me know beforehand,

And I will come out to meet you

As far as Chō-fū-Sa.

By EZRA POUND

After LI PO

CARTA DE LA MUJER DEL MERCADER DEL RÍO

 

Cuando usaba aún el pelo corto sobre la frente

Y jugaba en el portón recogiendo flores,

Viniste montado en una caña de bambú

Y trotaste alrededor de mí, sentada, jugando con ciruelas azules.

Y seguimos viviendo en la aldea de Chokan,

Dos chiquilines sin antipatía ni malicia.

A los catorce años me casé contigo, Mi Señor.

Jamás reí, era tan tímida.

Bajando la cabeza, miraba a la pared.

Por más que me llamaran nunca me volví a mirar.

 

A los quince dejé de ser adusta.

Deseaba que mis cenizas se mezclaran con las tuyas

Para siempre, siempre, siempre.

¿Por qué tuve que subir al mirador?

 

A los dieciséis partiste

Hacia el lejano Ku-to-yen, por el río de locos remolinos,

y has estado ausente cinco meses.

Los monos hacen arriba un doloroso estrépito.

 

Arrastrabas los pies cuando te fuiste.

El musgo crece ahora en el portón

¡Demasiado tupido para arrancarlo!

Las hojas caen prematuras este ventoso otoño;

Las mariposas apareadas amarillean ya en agosto

Sobre la hierba del jardín del oeste.

Me hacen daño. Envejezco.

Si regresas a través de las gargantas del Kiang

Házmelo saber, por favor, anticipadamente:

E iré a encontrarle

En Cho-fu-sa.

RIHAKU

(LI PO)

Traducción de CARLOS VIOLA SOTO

viernes, 28 de febrero de 2025

Ezra Pound y dos versiones argentinas: La Fraisne

LA FRAISNE

For I was a gaunt, grave councilor

Being in all things wise, and very old,

But I have put aside this folly and the cold

That old age weareth for a cloak.

 

I was quite strong—at least they said so—

The young men at the sword-play;

But I have put aside this folly, being gay

In another fashion that more suiteth me.

 

I have curled ‘mid the boles of the ash wood,

I have hidden my face where the oak

Spread his leaves over me, and the yoke

Of the old ways of men have I cast aside.

 

By the still pool of Mar-nan-otha

Have I found me a bride

That was a dog-wood tree some syne.

She hath called me from mine old ways

She hath hushed my rancour of council,

Bidding me praise

 

Naught but the wind that flutters in the leaves.

 

She hath drawn me from mine old ways,

Till men say that I am mad;

But I have seen the sorrow of men, and am glad,

For I know that the wailing and bitterness are a folly.

 

And I? I have put aside all folly and all grief.

I wrapped my tears in an ellum leaf

And left them under a stone

And now men call me mad because I have thrown

All folly from me, putting it aside

To leave the old barren ways of men,

Because my bride

Is a pool of the wood, and

Though all men say that I am mad

It is only that I am glad,

Very glad, for my bride hath toward me a great love

That is sweeter than the love of women

That plague and burn and drive one away.

 

Aie-e! ‘Tis true that I am gay

              Quite gay, for I have her alone here

              And no man troubleth us.

 

Once when I was among the young men…

And they said I was quite strong, among the young men.

Once there was a woman…

…but I forget… she was...

…I hope she will not come again.

 

…I do not remember…

I think she hurt me once, but…

That was very long ago.

 

I do not like to remember things any more.

 

I like one little band of winds that blow

In the ash trees here:

For we are quite alone

Here ‘mid the ash trees.

EZRA POUND 

EL FRESNO

Pues era yo un solitario y grave consejero,

en todos los asuntos sabio, y muy anciano,

pero he dejado de lado esta locura y el frío

que la vejez usa como manto.

 

Era bastante fuerte, o al menos eso decían

los jóvenes practicando esgrima;

pero he dejado de lado esta locura, pues me alegro

de otra manera que mejor me sienta.

 

Me he enroscado en los troncos de los fresnos,

he escondido el rostro donde el roble

extiende sus hojas sobre mí, y el yugo

de las antiguas costumbres de los hombres desechado.

 

Junto al tranquilo estanque de Mar-nan-otha

encontré una esposa,

que antes era un cerezo silvestre.

Ella me ha rescatado de mis viejas costumbres

ella ha aplacado mi rencor de consejero,

haciendo que nada más ponderara

 

el viento que aletea entre las hojas.

 

Ella me ha apartado de mis viejas costumbres,

al punto de que los hombres dicen que estoy loco;

pero he visto el dolor de los hombres, y me alegro.

Porque sé que el lamento y la amargura son una locura.

 

¿Y yo? Yo he dejado de lado toda locura y toda pena.

Envolví mis lágrimas en una hoja de olmo

y las dejé debajo de una piedra

y ahora los hombres me llaman loco porque he arrojado

de mí toda forma de locura, apartándola

para abandonar las viejas costumbres de los hombres,

porque mi esposa

es un estanque en el bosque, y

aunque todos los hombres dicen que estoy loco

lo que pasa es que solo estoy contento,

muy contento, y mi esposa tiene por mí un gran amor

que es más dulce que el amor de las mujeres

que atormenta y quema y que nos aleja.

 

¡Aye! Es verdad que soy alegre

          muy alegre, porque la tengo aquí solo para mí,

          y no hay hombre que nos moleste.

 

Antes, cuando estaba entre los hombres…

 y decían que yo era fuerte, entre los jóvenes

 una vez hubo una mujer…

…pero no me acuerdo…  ella era…

…espero que no vuelva otra vez.

 

…no recuerdo…

Creo que una vez me lastimó, pero…

Hace mucho tiempo de eso.

 

Ya no me gusta más recordar cosas.

 

Me gusta una pequeña orquesta de vientos que soplan

aquí, en los fresnos:

porque estamos totalmente solos

aquí, entre los fresnos.

Traducción de Rolando Costa Picazo

LA FRAISNE

 

Pues era un grave y ceñudo consejero,

juicioso en todo y harto viejo.

Mas esta locura rechacé y el frío

que la vejez reviste como abrigo.

 

Era bastante fuerte -al menos lo decían-

los jóvenes con quienes practicaba la esgrima;

mas esta locura rechacé y estoy alegre

de otra manera que me va mejor.

 

Me enrosqué entre los troncos de los fresnos,

he escondido mi rostro donde el roble

extiende sobre mí sus hojas y dejé

el yugo de las viejas costumbres de los hombres.

 

Cerca del quieto lago Mar-nan-otha

encontreme una esposa

que era un cornejo antaño.

Me hizo abandonar mis viejos usos,

aplacó mi rencor de consejero

mandándome loar

 

tan solo al viento que entre las hojas suena.

 

Me ha hecho abandonar mis viejos usos

hasta que todos me reputan de loco;

pero he visto, y me alegra, el dolor de los hombres

pues sé que son locura, sollozos y amarguras.

¿Y yo? He apartado la locura, el pesar.

Mis lágrimas dejé dentro de una hoja de olmo

y las abandoné bajo una piedra

y ahora me llaman loco, porque aparté de mí

toda locura, abandonándola

para dejar atrás los viejos, yermos caminos de los hombres.

 

Porque mi desposada

es un lago del bosque

y aunque todos afirman que estoy loco

tan solo estoy contento,

muy contento, porque mi novia me ama

con un amor más dulce que el amor de mujer

que atormenta y abrasa y nos aparta.

 

¡Ay! Cierto es que estoy alegre

     muy alegre porque la tengo a solas

     y nadie nos molesta.

 

En otro tiempo cuando estaba entre jóvenes...

y decían que era bastante fuerte entre los jóvenes.

En otro tiempo había una mujer...

...pero me olvido... era...

...espero que no vuelva.

 

...No recuerdo...

 

Creo que me hirió un día, pero...

Eso hace mucho tiempo.

 

No quiero recordar ya nunca más.

 

Me gusta la caricia de los vientos que soplan

en los fresnos de aquí:

porque aquí estamos solos,

entre fresnos, aquí.

Traducción de Jorge Aulicino




jueves, 20 de febrero de 2025

Ezra Pound y la poesía china: Canción de los arqueros de Shu

SONG OF THE BOWMEN OF SHU


Here we are, picking the first fern-shoots

And saying: When shall we get back to our country?

Here we are because we have the Ken-nin for our foemen,

We have no comfort because of these Mongols.

We grub the soft fern-shoots,

When anyone says “Return,” the others are full of sorrow.

Sorrowful minds, sorrow is strong, we are hungry and thirsty.

Our defence is not yet made sure, no one can let his friend return.

We grub the old fern-stalks.

We say: Will we be let to go back in October?

There is no ease in royal affairs, we have no comfort.

Our sorrow is bitter, but we would not return to our country.

What flower has come into blossom?

Whose chariot? The General’s.

Horses, his horses even, are tired. They were strong.

We have no rest, three battles a month.

By heaven, his horses are tired.

The generals are on them, the soldiers are by them.

The horses are well trained, the generals have ivory arrows and quivers ornamented with fish-skin.

The enemy is swift, we must be careful.

When we set out, the willows were drooping with spring,

We come back in the snow,

We go slowly, we are hungry and thirsty,

Our mind is full of sorrow, who will know of our grief?

 

By Bunno, reputedly 1100 B. C.

EZRA POUND

CANCIÓN DE LOS ARQUEROS DE SHU

 

     Henos aquí, recogiendo los primeros brotes de helecho

     y diciendo: ¿Cuándo volveremos a nuestro país?

     Henos aquí porque tenemos por enemigos a los Ken-nin,

     no tenemos consuelo por culpa de esos mongoles.

     Escarbamos buscando brotes de helecho,

     cuando alguien dice «Regreso» los demás se llenan de tristeza.

     Mentes entristecidas, la tristeza es poderosa, tenemos hambre y sed.

     Nuestra defensa todavía no es firme, nadie puede dejar que su amigo regrese.

     Arrancamos los viejos tallos de helecho.

     Decimos: ¿Nos dejarán regresar en octubre?

     Los asuntos reales nunca son fáciles, no tenemos consuelo.

     Nuestra tristeza es amarga, pero no queremos volver a nuestro país.

     ¿Qué flor nueva ha salido?

     ¿De quién es ese carro? Del general.

     Los caballos, incluso los suyos, están cansados. Y eran fuertes.

     No tenemos descanso, tres batallas al mes.

     Por el cielo, qué cansados están sus caballos.

     Los generales van montados en ellos, los soldados a su lado.

     Los caballos están bien entrenados, los generales tienen flechas de marfil y carcajes adornados con escamas de pez.

     El enemigo es rápido, hemos de tener cuidado.

     Cuando partimos, los sauces se doblaban bajo el peso de la primavera,

     ahora volvemos con nieve,

     vamos despacio, tenemos hambre y sed,

     tenemos las mentes entristecidas, ¿quién sabrá de nuestra pena?

 

   Por Bunno, hacia el año 1100 a. C
Traducción de JAVIER CALVO PERALES

martes, 10 de diciembre de 2024

Ezra Pound y José Vázquez Amaral: Canto I

CANTO I

 

And then went down to the ship,

Set keel to breakers, forth on the godly sea, and

We set up mast and sail on that swart ship,

Bore sheep aboard her, and our bodies also

Heavy with weeping, and winds from sternward

Bore us out onward with bellying canvas,

Circe’s this craft, the trim-coifed goddess.

Then sat we amidships, wind jamming the tiller,

Thus with stretched sail, we went over sea till day’s end.

Sun to his slumber, shadows o’er all the ocean,

Came we then to the bounds of deepest water,

To the Kimmerian lands, and peopled cities

Covered with close-webbed mist, unpierced ever

With glitter of sun-rays

Nor with stars stretched, nor looking back from heaven

Swartest night stretched over wretched men there.

The ocean flowing backward, came we then to the place

Aforesaid by Circe.

Here did they rites, Perimedes and Eurylochus,

And drawing sword from my hip

I dug the ell-square pitkin;

Poured we libations unto each the dead,

First mead and then sweet wine, water mixed with white flour.

Then prayed I many a prayer to the sickly death’s-heads;

As set in Ithaca, sterile bulls of the best

For sacrifice, heaping the pyre with goods,

A sheep to Tiresias only, black and a bell-sheep.

Dark blood flowed in the fosse,

Souls out of Erebus, cadaverous dead, of brides

Of youths and of the old who had borne much;

Souls stained with recent tears, girls tender,

Men many, mauled with bronze lance heads,

Battle spoil, bearing yet dreory arms,

These many crowded about me; with shouting,

Pallor upon me, cried to my men for more beasts;

Slaughtered the herds, sheep slain of bronze;

Poured ointment, cried to the gods,

To Pluto the strong, and praised Proserpine;

Unsheathed the narrow sword,

I sat to keep off the impetuous impotent dead,

Till I should hear Tiresias.

But first Elpenor came, our friend Elpenor,

Unburied, cast on the wide earth,

Limbs that we left in the house of Circe,

Unwept, unwrapped in sepulchre, since toils urged other.

Pitiful spirit.   And I cried in hurried speech:

“Elpenor, how art thou come to this dark coast?

“Cam’st thou afoot, outstripping seamen?”

              And he in heavy speech:

“Ill fate and abundant wine.    I slept in Circe’s ingle.

“Going down the long ladder unguarded,

“I fell against the buttress,

“Shattered the nape-nerve, the soul sought Avernus.

“But thou, O King, I bid remember me, unwept, unburied,

“Heap up mine arms, be tomb by sea-bord, and inscribed:

“A man of no fortune, and with a name to come.

“And set my oar up, that I swung mid fellows.”

 

And Anticlea came, whom I beat off, and then Tiresias Theban,

Holding his golden wand, knew me, and spoke first:

“A second time? why? man of ill star,

“Facing the sunless dead and this joyless region?

“Stand from the fosse, leave me my bloody bever

“For soothsay.”

               And I stepped back,

And he strong with the blood, said then: “Odysseus

“Shalt return through spiteful Neptune, over dark seas,

“Lose all companions.”  And then Anticlea came.

Lie quiet Divus. I mean, that is Andreas Divus,

In officina Wecheli, 1538, out of Homer.

And he sailed, by Sirens and thence outward and away

And unto Circe.

              Venerandam,

In the Cretan’s phrase, with the golden crown, Aphrodite,

Cypri munimenta sortita est, mirthful, orichalchi, with golden

Girdles and breast bands, thou with dark eyelids

Bearing the golden bough of Argicida. So that:

EZRA POUND

CANTO I

Y bajamos a la nave,

Enfilamos quilla a los cachones, nos deslizamos en el mar divino, e

Izamos mástil y vela sobre aquella nave oscura,

Ovejas llevábamos a bordo, y también nuestros cuerpos

Deshechos en llanto, y los vientos soplaban de popa

Impulsándonos con hinchadas velas,

De Circe esta nave, la diosa bien peinada.

Nos sentamos luego en medio de la nave, mientras el

viento hacía saltar la caña del timón,

Así con velas reventando, navegamos hasta el fin del día.

El sol a su descanso, las sombras en el océano todo.

Llegamos entonces al confín del mar más hondo,

A las cimerias tierras, y ciudades pobladas

Cubiertas por la niebla de tejido espeso, jamás penetrado

Por luz de los solares rayos

Sin toldo estrellado, ni por los ojos desde el cielo vueltos

La noche más negra envolvía a los infelices deste suelo.

Y en el reflujo del océano, llegamos después al sitio

Predicho por Circe.

Aquí los ritos de Perimedes y Euríloco,

Y de mi cadera retirando espada

Cavé la la fosa midiendo un ana en cuadro;

E hicimos libaciones sobre cada muerto,

Primero alojas y luego dulce vino, agua mezclada con harina alba.

Dije entonces muchas oraciones a las pálidas cabezas muertas;

Como es costumbre en Ítaca, toros estériles de los mejores

Para el sacrificio, levantando una pira con efectos,

Una oveja para Tiresias solo, negra y con cencerro.

Sangre negra se derramó en la fosa,

Fantasmas del Erebo, cadavéricos muertos, de novias

De mancebos y ancianos que mucho habían sufrido;

Ánimas manchadas por recientes lagrimas, muchachas tiernas,

Muchos hombres, desgarrados por las broncíneas puntas de las lanzas,

Despojos de batalla, con armas manchadas de sangre todavía,

Esta muchedumbre me cercaba; gritando,

Palideciendo, requerí más bestias de mis hombres;

Degollamos los rebaños, ovejas muertas por el bronce;

Escanciando aceite, clamé a los dioses,

A Plutón el fuerte, y elogios a Proserpina;

Desenvainé la espada angosta,

Me senté para esquivar los impetuosos muertos impotentes,

Hasta que oyera a Tiresias.

Mas el primero en llegar fue Elpenor, Elpenor nuestro amigo,

Insepulto, lanzado sobre la tierra vasta,

Extremidades que abandonamos donde Circe,

Sin derramar lagrimas por él, sin amortajar su cuerpo,

porque cosas urgentes nos llamaban.

Lastimoso espíritu. Y grité con palabra apresurada:

“Elpenor, ¿cómo llegaste a esta costa oscura?

¿Viniste a pie, acaso, más veloz que los marinos?”

Y entonces, él, con palabras graves:

“El adverso hado y el abundoso vino. En el hogar de Circe pernocté.

Bajando descuidado las altas escaleras,

Caí de golpe sobre el contrafuerte,

Rompiéndome la nuca, el alma voló en busca del Averno.

Mas a ti, ¡oh Rey!, te pido recuerdes, a mí, el no llorado, el insepulto,

Amontona mis armas y sea mi tumba la orilla del mar y mi epitafio:

Un hombre desgraciado, con su fama en el futuro.

Y cava vertical el remo que blandía entre mis compañeros”.

Y Anticlea, de quien me defendí, vino, y luego Tiresias tebano,

Levantando su vara dorada, me reconoció, y hablé el primero:

“¿Por segunda vez? ¿por qué? ¿hombre de mala estrella,

Ante los muertos en la sombra y en esta region triste?

Sal de la fosa, déjame la bebida sangrienta

Para mis vaticinios”.

Y di un paso atrás,

Y él, fortalecido con la sangre, dijo entonces: “Odiseo

Regresará a través del rencoroso Neptuno, por oscuros mares,

Perdiendo todos sus hombres”. Y entonces vino Anticlea.

Cepos quedos, Divus. Quiero decir, es decir, Andrés Divus,

In officina Wecheli, 1538, tomado de Homero

Y navegó desoyendo Sirenas y de allí lejos y hacia adentro

Y hasta Circe

Venerandam,

En frase del cretense, con dorada corona, Afrodita,

Cypri munimenta sortita est, alegre, oricalchi, con doradas

Fajas y cintas en los pechos, tú, la de parpados oscuros

La de la rama dorada de argicida. Para que:

 

Traducción y nota de José Vázquez Amaral

Ediciones Cátedra, 1994

NOTA

Pound funde aquí material de los cantos X y XI de la Odisea, con los que ofrece similitudes hasta en sentido literal: Odiseo, por consejo de Circe, la reina-hechicera hija de Helios, se hace a la mar en busca de los Infiernos (los Hades) para consultar al adivino ciego Tiresias, que le garantizará un regreso seguro a su patria. También se aprecian ciertas analogías con la Divina Comedia, en el canto del “Infierno”, apoyadas además en el hecho de que el Canto XI del poema homérico se titula precisamente así: “Descensus ad Inferos”.

Tambien hay quien considera (William Cookson,  A Guide to the Cantos of Ezra Pound, Nueva York, Persca Books, 1985) este Cantar como profético de la vida de Pound, en cuanto que perdería “a todos sus compañeros años más tarde. La idea parece un poco “cogida por los pelos” y además tampoco es cierto que Pound perdiera a todos sus amigos, tras su implicación con el fascismo antes de la Segunda Guerra Mundial y durante los años del conflicto: muchos, algunos excelentes poetas, se mantuvieron fieles hasta el final, como Archibald McLeish o William Carlos Williams (que le dedica comentarios conmovedores en su Autobiography, Nueva York, New Directions, 1967, especialmente en las páginas 335-344), incluidos varios judíos, como Allen Ginsberg que le admiraba y le conoció en 1967. Más relevante es el caso del también judío Louis Zukofsky, que le trató desde el final de la década de los años 30 y que afirmaría en una ocasión, años más tarde, que nunca sintió the least trace of anti-semitism in his presence. Nothing he ever said to me made me feel the embarrassment I always have for the Goy in whom a residue of antagonism to Jews remains. If we had occasion to use the words Jew and Goy they were no more or less ethnological in their sense than Chinese or Italian” (nunca percibí la menor sombra de antisemitismo en su presencia. Nunca nada de lo que me dijo me hizo sentir la incomodidad que siempre me invade en presencia del Goy en el que permanece un cierto antagonismo frente a los judíos. Si alguna vez se presentó la ocasión de usar las palabras judío y Goy, no tenían ni más ni menos carga etnológica en su sentido que chino o italiano”, citado por Humphrey Carpenter, A Serious Character: the Life of Ezra Pound, pag. 561).

Es otro dato para componer o complicar aún más el confuso y contradictorio panorama del “antisemitismo” de Pound, realmente imposible de definir de un modo unívoco y coherente.