sábado, 4 de abril de 2009

Paul Verlaine y Silvina Ocampo: Circunspección





Silvina Ocampo solía cerrrar algunos de sus volúmenes de poesía con traducciones de poemas en las que las libertades que podía haberse tomado respecto del texto original no hacían sino resaltar hasta qué punto la poeta había hecho suyo el poema en cuestión.
Algunos de sus mejores logros los obtuvo con obras de Verlaine.
Siempre y para siempre Verlaine.



Circonspection

Donne ta main, retiens ton souffle, asseyons-nous
Sous cet arbre géant où vient mourir la brise
En soupirs inégaux sous la ramure grise
Que caresse le clair de lune blême et doux.

Immobiles, baissons nos yeux vers nos genoux.
Ne pensons pas, rêvons. Laissons faire à leur guise
Le bonheur qui s'enfuit et l'amour qui s'épuise,
Et nos cheveux frôlés par l'aile des hiboux.

Oublions d'espérer. Discrète et contenue,
Que l'âme de chacun de nous deux continue
Ce calme et cette mort sereine du soleil.

Restons silencieux parmi la paix nocturne :
Il n'est pas bon d'aller troubler dans son sommeil
La nature, ce dieu féroce et taciturne.


Circunspección

Dame la mano, no hables y siéntate a mi lado,
Bajo este árbol enorme donde perdura el suave
Suspiro de las brisas, en las ramas y el ave,
Que acaricia el fulgor de la luna plateado.

Inmóviles cerremos nuestros ojos, mi amado,
Y soñemos dejando que la tarde se acabe,
Mezcle nuestros cabellos y que en su luz más grave
Vuele nuestra ventura y el amor agotado.

La esperanza olvidemos. Con discreta virtud
Que nuestras almas dóciles demuestren gratitud
A esta muerte, a esta calma que del astro deriva

Y quedemos tranquilos. ¡Oh noche persuasiva!
No rompamos el sueño, esta quietud nocturna,
De la naturaleza feroz y taciturna.



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