martes, 11 de septiembre de 2012

John Clare: Soy


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John Clare nació en Helpston, Northamptonshire, en 1793; murió en Northampton en 1864. Entre esas dos fechas conoció los rigores y las delicias de la vida rural, que cantó en muchos de sus poemas; la protección y el posterior abandono con que lo distinguieron algunos admiradores suyos; la calma conyugal con Martha Turner y el alucinado amor por Mary Joyce; la insania que casi sin interrupción lo recluyó en un asilo, durante veintisiete años, hasta el fin de sus días. El olvido póstumo pesó sobre su obra; hoy se lo considera uno de los mayores poetas ingleses del siglo XIX. I am es su poema más famoso.




I Am

I am: yet what I am none cares or knows,
My friends forsake me like a memory lost;
I am the self-consumer of my woes,
They rise and vanish in oblivions host,
Like shadows in love’s frenzied stifled throes,
And yet I am, and live like vapours tossed

Into the nothingness of scorn and noise,
Into the living sea of waking dreams,
Where there is neither sense of life nor joys,
But the vast shipwreck of my life's esteems;
And e'en the dearest—that I loved the best—
Are strange—nay, rather stranger than the rest.

I long for scenes where man has never trod;
A place where woman never smil'd or wept;
There to abide with my creator, God,
And sleep as I in childhood sweetly slept:
Untroubling and untroubled where I lie;
The grass below—above the vaulted sky.


Soy

Soy —pero a quién le importa, quién sabe lo que soy,
Como a un vago recuerdo me apartan mis amigos;
Soy el que se alimenta con sus propios pesares,
Que suben y se esfuman en multitud de olvidos,
Sombras en los ahogados espasmos del amor,
Y sin embargo soy, semejante a vapores

Lanzados a la nada del desprecio y del ruido,
Al océano vivo de los sueños despiertos,
Donde no hay ni sentido de la vida ni dichas,
Sólo el vasto naufragio de las cosas que estimo;
Y hasta lo más querido —aquello que más amo—
Extraño me es —por cierto, más extraño que todo.

Anhelo esas regiones no holladas por el hombre;
Un lugar en que nunca sonrió o lloró mujer;
Para vivir allí con Dios, mi Creador,
Y dormir dulcemente como dormí de niño:
Yacer sin molestar y sin ser molestado;
Hierba debajo —arriba, la bóveda del cielo.

Traducción para Literatura & Traducciones de Carlos Cámara


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