Max Jacob nació en Quimper, Bretaña, el 11 de
julio de 1876, en el seno de una humilde familia judía: su padre era sastre. Al
terminar sus estudios secundarios se instaló en París donde realizó los más
variados oficios: desde barrer almacenes hasta astrólogo, profesor de piano,
pintor o crítico de arte.
A partir
de 1901, entabló una estrecha amistad con André Salmon, Guillaume Apollinaire y
Pablo Picasso con los que compartió su vida en Montmartre, en el hoy célebre
Bateau-Lavoir. Fue muy cerca de éste último, en la rue Ravignan, donde tuvo
lugar uno de los acontecimientos claves de su vida: la aparición de Cristo en
su habitación el 7 de octubre de 1909. Fue el comienzo de un largo camino hacia
la conversión al catolicismo: el 18 de febrero de 1915 fue bautizado en
Notre-Dame de Sion, con Picasso como padrino.
Ya en 1911 había publicado, gracias al
mecenazgo de Picasso, el primero de sus grandes libros: "Las obras burlescas y místicas de San
Matorel, muerto en el convento de Barcelona". En 1917, publicó uno de
los pincipales libros de la vanguardia poética de la primera mitad del siglo
XX: Le cornet à dés, libro que lo
consagró como un maestro del poema en prosa.
En 1921 se instaló en Saint-Benoît sur Loire,
cerca de la célebre abadía benedictina. A partir de entonces, su vida estuvo
ritmada por breves escapadas a París, una intensa vida espiritual en compañía
de los monjes benedictinos, algunos viajes al extranjero, por España e Italia,
y la prosecución de su obra, mientras vivía modestamente de la venta de sus
acuarelas.
El 24 de
febrero de 1944 fue arrestado por la Gestapo y conducido al campo de
concentración de Drancy, en las cercanías de París. A pesar de los esfuerzos de
sus numerosos amigos para que fuese liberado, murió allí de una neumonía el 5
de marzo de 1944, "víctima de una
barbarie que vio solamente en ese cristiano por iluminación al judío denostado
que era por nacimiento" (Michel Leiris).
LA MÈRE DU CURÉ
Moi qui frappe à votre fenêtre
Avec mon sac et mon bâton
Mes sabots, mes pauvres chiffons
J'aurai mon fils ordonné prêtre
Je ramasserai pas des croûtes
Toute la vie sur la grand'route
"Mère envoyez-moi chez les
frères
De là j'irai au séminaire."
Il n'y a pas dix ans encore
Que le fermier mon homme est mort
-Faudra-t-il vendre toits,
charpentes
Et Prêtre à l'autel vous deviendrez!
Au séminaire vous irez
Mon enfant vous irez à Nantes!
Quand terre et grange fut vendue
Par les champs j'allais par les rues
Chanter des chansons dans les foires
Un fils prêtre tout est pardonné
Le paradis sans purgatoire,
Et bientôt dans son presbytère
J'ouvrirai quand on a sonné
"Entrez donc car je suis sa
mère
Monsieur l'abbé ou Monseigneur
Ou le Pape s'il fait l'honneur
Avec mon sac et mon bâton
Mes sabots, mes pauvres chiffons
Moi qui frappe à votre fenêtre
J'aurai mon fils ordonné prêtre.
LA MADRE DEL CURA
Yo que golpeo en vuestra ventana,
Con mi saco y con mi bastón,
Con mis zuecos, mi pobre ropa,
Ha de llegar mi hijo a cura.
No juntaré ya más los restos,
En el camino toda mi vida.
"Madre, envíame a los
hermanos,
de allí me iré para el
seminario."
Ni siquiera hace diez años
Que mi hombre el granjero ha
muerto.
-Venderemos pared y techo
para que subas al altar,
que al seminario te puedas ir.
Hijo mío, tú irás a Nantes.
Cuando vendí tierras y granja
Me fui por campos y por calles
Para a las ferias ir a cantar.
A la madre del cura todo se le
perdona,
Sin purgatorio, el paraíso tendrá
Y ya pronto en el presbiterio
Iré a la puerta a ver quién
llama.
Entre usted pues, que soy la
madre
Del señor cura, o de Monseñor
O del Papa si lo merece.
Yo que golpeo en vuestra ventana,
Con mi saco y con mi bastón,
Con mis zuecos, mi pobre ropa,
Ha de llegar mi hijo a cura.
CIMETIÈRE
Si mon mari vous le chassez
au cimetière vous le mettrez,
rose blanche, rose blanche et rose
rouge.
Ma tombe, elle est comme un jardin,
comme un jardin rouge et blanche,
Le dimanche vous irez, rose blanche,
vous irez vous promener,
rose blanche et blanc muguet,
Tante Yvonne à la Toussaint
une couronne en fer peint
elle apporte de son jardin
en fer peint avec des perles de
satin,
rose rouge et blanc muguet.
Si Dieu veut me ressuciter
au Paradis je monterai, rose
blanche,
avec un nimbe doré,
rose blanche et blanc muguet.
Si mon mari revenait,
rose blanche et rose blanche,
sur ma tombe il vient auprès,
rose blanche et blanc muguet.
Souviens-toi de notre enfance, rose
blanche,
quand nous jouions sur le quai,
rose blanche et blanc muguet.
CEMENTERIO
Si a mi marido lo echáis
Irá a parar al cementerio,
Rosa blanca, rosa blanca y rosa
roja.
Mi tumba es como un jardín,
Como un jardín roja y blanca.
El domingo iréis, rosa blanca,
A pasearos por allí,
Blanco mugueto y rosa blanca.
Para los muertos Tía Yvonne
Una corona de alambre
Les trae de su jardín,
De alambre pintado y flores de
satín,
Blanco mugueto y rosa blanca.
Si Dios quiere resucitarme
Yo subiré al Paraíso, rosa
blanca,
Con una aureola dorada,
Blanco mugueto y rosa blanca.
Si mi marido volviese,
Rosa blanca y rosa blanca,
Juntito a mi tumba viene,
Blanco mugueto y rosa blanca.
Acuérdate de nuestra infancia,
rosa blanca,
Cuando en el muelle jugábamos,
Blanco mugueto y rosa blanca.
Versiones castellanas y nota biográfica de Miguel Ángel Frontán.
LA RUE RAVIGNAN
“On ne se baigne pas deux
fois dans le même fleuve”, disait le philosophe Héraclite. Pourtant, ce sont
toujours les mêmes qui remontent ! Aux mêmes heures, ils passent gais ou
tristes. Vous tous, passants de la rue Ravignan, je vous ai donné les noms des
défunts de l’Histoire ! Voici Agamemnon ! voici Mme Hanska !
Ulysse est un laitier ! Patrocle est au bas de la rue qu’un Pharaon est
près de moi. Castor et Pollux sont les dames du cinquième. Mais toi, vieux
chiffonnier, toi, qui, au féerique matin, viens enlever les débris encore
vivants quand j’éteins ma bonne grosse lampe, toi que je ne connais pas,
mystérieux et pauvre chiffonnier, toi, chiffonnier, je t’ai nommé d’un nom
célèbre et noble, je t’ai nommé Dostoïevsky.
LA CALLE RAVIGNAN
«No
es posible bañarse dos veces en el mismo río», decía Heráclito el
filósofo. Sin embargo, siempre son los mismos los que pasan. A las mismas
horas, van alegres o tristes. ¡A todos ustedes, transeúntes de la calle
Ravignan, les he dado los nombres de los difuntos de la Historia! ¡Aquí
viene Agamenón ! ¡Aquí viene la señora Hanska! ¡Ulises es un
lechero ! Patroclo está aún al principio de la calle cuando ya tengo a mi
lado a un Faraón. Cástor y Pólux son las señoras del quinto. Pero a ti, viejo
trapero, a ti que, en la encantada mañana, vienes a recoger los restos aún
vivos cuando apago mi buena y vieja lámpara, a ti, a quien no conozco,
misterioso y pobre trapero, a ti, trapero, te he dado un nombre noble y famoso,
te he llamado Dostoievski.





