jueves, 14 de mayo de 2009

Shakespeare y Manuel Mujica Láinez



Five sonnets

I

From fairest creatures we desire increase,
That thereby beauty's rose might never die,
But as the riper should by time decease,
His tender heir might bear his memory:

But thou contracted to thine own bright eyes,
Feed'st thy light's flame with self-substantial fuel,
Making a famine where abundance lies,
Thy self thy foe, to thy sweet self too cruel:

Thou that art now the world's fresh ornament,
And only herald to the gaudy spring,
Within thine own bud buriest thy content,
And, tender churl, mak'st waste in niggarding:

Pity the world, or else this glutton be,
To eat the world's due, by the grave and thee.

XVIII
Shall I compare thee to a summer's day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer's lease hath all too short a date:

Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed,
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature's changing course untrimmed:

But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow'st,
Nor shall death brag thou wander'st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow'st,

So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

XXIII
As an unperfect actor on the stage,
Who with his fear is put beside his part,
Or some fierce thing replete with too much rage,
Whose strength's abundance weakens his own heart;

So I, for fear of trust, forget to say
The perfect ceremony of love's rite,
And in mine own love's strength seem to decay,
O'ercharg'd with burthen of mine own love's might.

O! let my looks be then the eloquence
And dumb presagers of my speaking breast,
Who plead for love, and look for recompense,
More than that tongue that more hath more express'd.

O! learn to read what silent love hath writ:
To hear with eyes belongs to love's fine wit.

LV
Not marble, nor the gilded monuments
Of princes, shall outlive this powerful rhyme;
But you shall shine more bright in these contents
Than unswept stone, besmear'd with sluttish time.

When wasteful war shall statues overturn,
And broils root out the work of masonry,
Nor Mars his sword, nor war's quick fire shall burn
The living record of your memory.

'Gainst death, and all oblivious enmity
Shall you pace forth; your praise shall still find room
Even in the eyes of all posterity
That wear this world out to the ending doom.

So, till the judgment that yourself arise,
You live in this, and dwell in lovers' eyes.

LXV
Since brass, nor stone, nor earth, nor boundless sea,
But sad mortality o'ersways their power,
How with this rage shall beauty hold a plea,
Whose action is no stronger than a flower?

O! how shall summer's honey breath hold out,
Against the wrackful siege of battering days,
When rocks impregnable are not so stout,
Nor gates of steel so strong but Time decays?

O fearful meditation! where, alack,
Shall Time's best jewel from Time's chest lie hid?
Or what strong hand can hold his swift foot back?
Or who his spoil of beauty can forbid?

O! none, unless this miracle have might,
That in black ink my love may still shine bright.


Cinco sonetos

I

De los hermosos el retoño ansiamos
Para que su rosal no muera nunca,
Pero cuando el tiempo su esplendor marchite
Guardará su memoria su heredero.

Pero tú, que tus propios ojos amas,
Para nutrir tu luz, tu esencia quemas
Y hambre produces en donde hay hartura,
Demasiado cruel y hostil contigo.

Tú que eres hoy del mundo fresco adorno,
Pregón de la radiante primavera,
Sepultas tu poder en el capullo,
Dulce egoísta que malgasta ahorrando.

Del mundo ten piedad: que tú y la tumba,
Ávidos, lo que es suyo no devoren.

XVIII
¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees,
Tiembla el brote de mayo bajo el viento
Y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo
Solar, y otras su tez de oro se apaga;
Toda belleza alguna vez declina,
Ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo,
No perderás la gracia, ni la Muerte
Se jactará de ensombrecer tus pasos
Cuando crezcas en versos inmortales.

Vivirás mientras alguien vea y sienta
Y ésto pueda vivir y te dé vida.

XXIII
Como actor vacilante en el proscenio
Que temeroso su papel confunde,
O como el poseído por la ira
Que desfallece por su propio exceso,

Así yo, desconfiando de mí mismo,
Callo en la ceremonia enamorada,
Y se diría que mi amor decae
Cuando lo agobia la amorosa fuerza.

Deja que la elocuencia de mis libros,
Sin voz, transmita el habla de mi pecho
Que pide amor y busca recompensa,
Más que otra lengua de excesivo alcance.

Del mudo amor aprende a leer lo escrito,
Que oír con ojos es amante astucia.

LV
Ni el mármol ni los áureos monumentos,
Durarán con la fuerza de esta rima,
Y en ella tu esplendor tendrá más brillo
Que en la losa que mancha el tiempo impuro.

Cuando tumbe la guerra las estatuas
Y el desorden los muros desarraigue,
Ni la espada de Marte ni su incendio
Destruirán tu memoria siempre viva.

Irás contra la muerte y el olvido.
Acogerá tu elogio la mirada
De la posteridad que, consumiéndolo,
Hasta el juicio final fatigue al mundo.

Así, hasta el día en que también te juzguen,
Aquí estarás y en los amantes ojos.

LXV
Si la muerte domina el poderío
De bronce, roca, tierra y mar sin límites,
¿Cómo le haría frente la hermosura
cuando es más débil que una flor su fuerza?

Con hálito de miel, ¿podrá el verano
Resistir el asedio de los días,
Cuando peñascos y aceradas puertas
No son invulnerables para el Tiempo?

¡Atroz meditación! ¿Dónde ocultarte,
joyel que para su arca el Tiempo quiere?
¿Qué mano detendrá sus pies sutiles?
Y ¿quién prohibirá que te despojen?

Ninguna, a menos que un prodigio guarde
El brillo de mi amor en negra tinta.




MANUEL MUJICA LÁINEZ

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.