sábado, 12 de febrero de 2011

Tristan Corbière: Pequeña muerte para reír.



Edouard Joachim Corbière, llamado Tristan, nació en la propiedad de Coat-Congar, en las cercanías de Morlaix, el 18 de julio de 1845. Su padre, Edouard Corbière, era un exitoso novelista.


Mientras cursaba sus estudios en el liceo imperial de Saint-Brieuc, comenzó a sufrir de reumatismos en las articulaciones. 


En 1860, escribió su primer poema: "Oda al sombrero". En el Liceo de Nantes cursó estudios como externo, pero la enfermedad, que poco a poco lo volvió prácticamente inválido, lo obligó a interrumpir sus estudios. En busca de una mejoría de salud, realizó estadías en Provenza y navegó por el Mediterráneo.


En diciembre de 1869, viajó a Nápoles y a Capri. De vuelta en su Bretaña natal, conocio a la actriz italiana Josefina Cucchiani, la Marcelle de los Amours jaunes


En 1872 se instaló en Montmartre y volvió a hacer una estadía en Capri.
En agosto de 1873 publicó a cuenta de autor sus Amours jaunes. El 6 de diciembre fue hallado sin conocimiento en el piso de su habitación. Su familia lo llevó de vuelta a Morlaix donde murió el 1º de marzo de 1875.





Petite mort pour rire

 Va vite, léger peigneur de comètes!
 Les herbes au vent seront tes cheveux;
 De ton oeil béant jailliront les feux
 Follets, prisonniers dans les pauvres têtes...

 Les fleurs de tombeau qu'on nomme Amourettes
 Foisonneront plein ton rire terreux...
 Et les myosotis, ces fleurs d'oubliettes...

 Ne fais pas le lourd: cercueils de poètes
 Pour les croque-morts sont de simples jeux,
 Boîtes à violon qui sonnent le creux...
 Ils te croiront morts -les bourgeois sont bêtes-
 Va vite, léger peigneur de comètes!




Pequeña muerte para reír

 ¡Vete rápido, aleve peinador de cometas!
 Tus cabellos serán las hierbas en el viento;
 De tus ojos abiertos brotarán los fuegos
Fatuos, prisioneros de las pobres cabezas...

 Las flores de las tumbas que llaman "amoríos"
 Crecerán abundantes de tu risa de tierra...
 Y los "no me olvides", flores de calabozo...

 No quieras ser pesado: féretros de poetas
 Son un simple juego para el sepulturero,
 La caja de un violín que suena a hueco...
 Te creerán muerto -ah, los tontos burgueses-
 ¡Vete rápido, aleve peinador de cometas!


Traducción de Miguel Ángel Frontán.